ĀæDEBEN LOS NIĆOS ASISTIR A VELATORIOS Y FUNERALES?
- reencuentrofunerarias
- 20 ene 2020
- 6 Min. de lectura
Actualizado: 12 jun 2020
Si preguntĆ”ramos a diferentes madres y padres si llevarĆan a sus hijos al funeral de un ser cercano, nos encontrarĆamos con controvertidas opiniones al respecto. Desde aquellos adultos que consideran que el niƱo es āsuficiente mayorā para asistir, hasta el que considera que ātodavĆa no se da cuenta de lo que estĆ” pasandoā. De hecho, no es extraƱo ver a niƱos en los velatorios junto al resto de la familia, pero ĀæestĆ”n realmente preparados para este momento?, ĀæA partir de quĆ© edad debemos considerar llevarlos?, ĀæCómo adultos, que consideraciones debemos tener en cuenta antes de llevarlo?, ĀæQuĆ© puede provocar en el niƱo el hecho de asistir a un funeral?

Los expertos en psicologĆa evolutiva, psicoterapia y educación, concuerdan en la importancia de dar a los niƱos la posibilidad de asistir a los funerales de un ser querido ya que la no participación del ritual familiar de despedida puede provocar consecuencias negativas.
Un grupo de expertos de la Unidad de Crisis de Barcelona, en EspaƱa, a travƩs de la experiencia de sus profesionales en el trabajo con niƱos y adultos en situaciones emocionales complejas, como es la muerte de alguien cercano, describieron los principales argumentos a favor y en contra de ambas opciones: llevar o no llevar a un niƱo a un funeral.
¿Por qué NO llevar a los niños a un funeral?
BĆ”sicamente, los adultos que defienden que no deberĆan asistir a los rituales funerarios, suelen argumentar 3 posturas:
Asistir a un funeral puede resultar una experiencia estresante y traumÔtica: Consideran que los adultos se encuentran en una situación de shock, sintiéndose vulnerables emocionalmente, por lo que se debe proteger al niño, evitÔndole ese dolor. AdemÔs, sostienen que el ver a una persona fallecida es una imagen dura, que no olvidarÔn fÔcilmente y que les llenarÔ de miedo y ansiedad.
Los menores de 8 o 10 aƱos, no entienden el significado y la irreversibilidad de la muerte: Argumentan que no entienden el significado de los rituales mortuorios y por ende, no deben participar en ellos; pues es mejor abordar el tema cuando el niƱo pueda entender el significado de lo ocurrido.
Para ayudar a un niño a enfrentarse con la muerte de un ser querido, los cuidadores deben estar tranquilos y serenos: Aquà no buscan proteger al niño del contacto con la muerte, sino que abogan por gestionar primero su propio dolor para después atender el dolor de los niños, puesto que en el funeral, el adulto acostumbra a estar sobrecogido por su propio dolor.
¿Por qué Sà llevar a los niños a un funeral?
Los partidarios de esta idea no solo consideran que pueden, sino que, en determinados casos, deben participar en los funerales. Sus recomendaciones se basan principalmente en:
Los niƱos estĆ”n en contacto con la muerte mucho antes de lo que los adultos queremos admitir: La muerte comienza a formar parte de su imaginario antes de perder a un familiar. Tienen acceso a experiencias cercanas con la muerte a travĆ©s de la naturaleza y de cuentos y pelĆculas. Muchos, han visto un animalito muerto en la calle, o su mascota, o se han entristecido con la muerte de un personaje de alguna pelĆcula, por lo que no son totalmente ignorantes respecto al tema de la muerte y se harĆ” mĆ”s fĆ”cil para el adulto explicar lo ocurrido.
Igual que los adultos, los niños necesitan rituales para transitar por los procesos de duelo: La pérdida de alguien pone en marcha el proceso del duelo. Para los adultos, participar en el ritual de despedida significa el inicio del enfrentamiento del duelo y la aceptación de lo ocurrido. En los niños, ocurre exactamente lo mismo, pero ellos necesitan ser preparados para lo que vivirÔn en el velatorio o funeral.
Aunque la finalidad de no incluir a los niños en los funerales sea otra, los niños sienten que son apartados, no solo del acto de despedida, sino del seno de la familia: Muchos niños y adultos, recuerdan años mÔs tarde, la forma dolorosa en la que se les apartó del funeral de su ser querido. Sienten que para los otros, su dolor o tristeza es menos importante que el de los adultos, deduciendo que ellos no son tan importantes como otros en la familia, por mucho que esta no fuera la intención ni pensamiento en absoluto.
¿Cómo influye la edad en esta decisión?
Comprender la muerte depende de la edad cronológica del niño y de las experiencias previas que haya tenido con la muerte, pero existen ciertos patrones comunes según la edad del niño.
De 0 a 3 años: No comprenden la muerte ni menos su irreversibilidad pero se dan cuenta de que esa persona ya no estÔ. Es importante explicarles de forma sencilla que esa persona murió y no volverÔ mÔs. A la hora de decidir si llevarlo o no, hay que tener en cuenta su menor capacidad de atención y su falta de experiencia en rituales sociales y mortuorios, por lo que es posible que se sienta desconcertado, cansado y ansioso y sea una situación estresante para el adulto.
De 3 a 6 años: Los niños entienden que la muerte es algo grave aunque, por influencia de los cuentos, tienden a pensar que es reversible o confundirlo con el acto de dormir. Al ser una etapa donde destaca el egocentrismo, pueden haber pensamientos de culpabilidad, atribuyendo la muerte de la persona a un castigo o enfado con él. Es importante ser claro y simple, evitando las ambigüedades y centrÔndose en lo que significa la muerte, ademÔs de estar abiertos a responder de forma clara sus preguntas. En esta etapa es aconsejable dejarles escoger si quieren o no asistir al funeral para despedirse y asegurarnos, que de hacerlo, debe ser en un ambiente familiar y tranquilo, dejÔndole participar solo hasta donde él quiera.
De 6 a 9 aƱos: Comprenden cada vez mĆ”s la irreversibilidad de la muerte. Su razonamiento es suficiente para establecer la relación enfermedad-muerte. En esta edad nace la conciencia de que su cĆrculo familiar tambiĆ©n puede morir lo que le llevarĆ” a muchas dudas que necesitarĆ” resolver. De igual forma sentirĆ”n preocupación ante cualquier enfermedad (pues pueden no diferenciar las comunes como un constipado, de otras graves que sĆ puedan ser vitales). Hay que darles las respuestas claras, de forma que se tranquilicen. En esta edad, tambiĆ©n se les ofrece la oportunidad de asistir, y es extaƱo que se nieguen a ello por su curiosidad. De nuevo, es importante informarles de quĆ© se va a hacer allĆ, cuĆ”ndo y cómo. TambiĆ©n debemos dejarles la opción de encontrar su forma de participar, como hacer un dibujo o regalar un juguete al difunto.
MĆ”s de 9 aƱos: El concepto de muerte es el mismo que en los adultos. La forma de informarles de lo ocurrido, tambiĆ©n es similar. A esta edad su desconcierto acerca del comportamiento durante la despedida y el cómo debe ser la expresión de los sentimientos, es alto puesto que es posible que carezcan de experiencias previas. Es importante que sepan que no importa como exprese sus sentimientos, no hay forma correcta, asĆ como tampoco el llorar mucho es signo de mayor dolor. Si es la primera vez que asiste a un funeral, independiente de su edad, tambiĆ©n necesita ser preparado con lo que ocurrirĆ” allĆ.
Entonces...¿cuÔl es la mejor decisión?
La decisión que se tome al respecto, dependerÔ de la edad del niño, pero sobretodo de su nivel de entendimiento. Tenemos que tener en consideración que independiente de la edad, debemos implicarle en la decisión de asistir o no por sà mismo, y que es de nuestra responsabilidad prepararle para el momento, siempre de una forma clara, concreta y directa acorde con su nivel de razonamiento. En caso de no asistir, también deberemos contar la noticia, sin dejarlo de lado. Con esto conseguiremos:
- Por un lado, que el niño se sienta incluido en el núcleo familiar sintiendo que se ponen en su lugar y le hacen comprender lo que estÔ pasando. Es vÔlido para cualquier edad. Incluso si es menor de 3 años o bebé y sabemos que no comprenderÔ lo que le explicamos, percibirÔ la tristeza y el acercamiento.
- Por otra lado, podrĆ” elegir como despedirse y si quiere estar con los adultos o no.
Independiente de lo que los cuidadores o los propios niƱos escojan, el tener en cuenta Ć©stas recomendaciones conseguirĆ” beneficios en el desarrollo integral del menor, quitĆ”ndole los miedos tĆpicos a la muerte, ademĆ”s de generarle una mayor tranquilidad, serenidad y seguridad al tener mĆ”s información al respecto.
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